Estos relatos, son personales y cuentan con la autorización expresa de sus verdaderos autores para este BLOG. Pretenden no ser extensos, pero si de una gran calidad. Si alguien tiene algo que narrar puede hacerlo dirigiéndose a este email: matamala.jaume@gmail.com jaumematamala@hotmail.com
CONTRAMAESTRES de VELEROS
José Huertas Morión
En los barcos antiguos de vela el contramaestre, estaba por encima de los Oficiales, siendo el hombre de máxima confianza del Capitán.
Marino experimentado y sabiondo de los barcos y aparejos a quien todos respetaban, su experiencia y su don de mando, para sacar a toda la tripulacion el máximo de provecho largando y aferrando aparejo sin miramientos; mandando mas con el ejemplo que con la autoridad.
Sobrados de brutalidad sin ninguna consideración hacia el personal a su mando, que contrataba o dejaba en el muelle, según su propio criterio marinero.
La navaja, siempre cercana en el pantalón para cortar o reforzar cabos en las emergencias de la navegación.
Los había, sobrados de sabiduría marinera, que no necesitaban ser respetados por el miedo sino por su profesionalidad.
Los Contramaestres, cada sábado hacían la inspección de toda la arboladura y aparejos, desde popa a proa, con minuciosa observación.
El buque venía a ser su propia obra maestra, creada por ellos con esmero para que los sacaran de apuros y les salvara la vida.
Hubo contramaestres benerados con cariño y admiración en el litoral valenciano-catalán, por citar alguno, " el tío Gaspar", Contramaestre mayor de la " Casa Llusá ", de Barcelona, una de las compañías propietarias de la mayor flota de veleros de gran porte en navegación de altura.
PATRONES DE CABOTAJE
PATRONES DE CABOTAJE:
Los últimos Veleros del Mediterráneo
Estos hombres, en cuyas manos estuvo el
transporte de mercancías por mar en el régimen costero del país, fueron los
llamados “ Patrones de Cabotaje”. Se
entendía expertos en la navegación costera.
Los patronos, que a fuerza de años de práctica de mar, habían conseguido
un saber, con instinto añadido, que les hacía presagiar con antelación los tiempos que iban a tener, según las
épocas del año, las rutas que debían seguir, la cantidad de aparejo que el barco
en ciertos momentos podía resistir, todo ello aprendido en la dura escuela de
los propios elementos contra los que tenían que luchar y defenderse.
Eran
cosas, que no se podían aprender sentados en los pupitres de una escuela
delante de una pizarra; había que aprenderlas a base de horas de angustia, frío y sueño.
En
los viajes a América con barcos de vela, en que el título no les permitía
ostentar el mando, las Autoridades de Marina les obligaban a embarcar capitán y
pilotos, quedando ellos de sobre-cargos, pero en realidad ostentando el mando
como hombres de confianza del armador.
Hubo
patrones, que llevados por su afición al estudio y amor a la profesión, se
dedicaron a estudiar y a practicar las teorías de la navegación, llegando a
sobresalir, con reconocimiento en toda España y América; tal fue el caso de Don
Anastasio Ballester Mínguez, perfecto marino, que terminó siendo Capitán del
Bergantín Goleta “ Sant Mús ”
.
Las
circunstancias hacen a los marinos y los patrones del Norte, y más los
dedicados a la pesca de altura en Gran Sol ya tenían conocimiento y sabían
manejarse con el sextante y situarse por observación. No hay que olvidar que el título de Capitán de daba en barcos del propio armador.
VIDA EN UN VELERO MERCANTE
VIDA EN UN VELERO
Los últimos veleros del Mediterráneo
Los últimos veleros del Mediterráneo
Habría que mencionar que todo lo explicado en
estos capítulos podríamos encuadrarlo entre los años 1.879 y 1.945, aunque
podría hacerse extensible en años anteriores.
La vida a
bordo resultaba muy activa y dura, por las continuas variaciones del viento y rumbo a
seguir. Las guardias en turnos de
rotación se hacían cada cuatro horas, de las que estaban exentos en algunas ocasiones el
grumete y el cocinero.
El timón
estaba en popa y al descubierto donde azotaba el viento, calor o frío y lluvia sin ningún resguardo posible. El timonel con ropa de agua le pasaban las olas por encima, muchas veces
amarrado a la rueda del timón para que la mar no se lo llevara. Helado de frío y mojado y con mala ropa de agua había que aguantar toda la guardia.
Las literas
eran calientes, pues sólo había una cama para dos. En puerto las noches tenían que
dormir dos cruzados en el mismo catre y en verano, cualquier lugar
servía para echar el sueño.
La
señalización del barco tenía una actividad constante, dado que el
viento, en cuando soplaba enfadado, había que sacar las farolas para encenderlas de nuevo. Las que iban situadas en las jarcias les ocurría lo
mismo, siendo un subir y bajar continuo de los palos.
La falta de
señalización e iluminación de la costa y la insuficiente luz de los faros
hacían de la navegación una lucha permanente por el barco, su mercancía y sus
vidas, así como una constante preocupación para la familia del marino que en
cualquier momento temía una mala noticia.
La maniobra
de lanzar el ancla por la borda era muy peligrosa, cuando se tenía el ancla con
el arganeo a besar con el escobén, entonces había que llevarla a la gata por
medio del pescado y de las candalizas, faena que se hacía desde arriba del
castillo y que si era saliendo de un mal fondeadero, con mal tiempo, la
mayoría de las veces éste era arrido por la mar, en perjuicio de los que
estaban en la faena del ancla.
La comida
aunque calculada en abundancia, formaba parte de la picaresca y entre lo que
sisaba la oficialidad, y los encargados de la compra, lo de
abundancia se quedaba en lo necesario.
El agua
dulce no se tenía en abundancia controlándose para cualquier eventualidad. Se llenaba barril a barril
de las fuentes de los puertos que se tocaba.
Las cargas y
descargas a veces se hacían desde la playa con jornadas de 15 horas y solo
tenían festivo el domingo si se tocaba puerto. Sin medios mecánicos ni eléctricos,
de que ayudarse, hacían de esta vida un verdadero sacrificio personal y físico,
por un salario ínfimo y una explotación permanente.
CARGAS Y DESCARGAS EN LOS VELEROS
Los últimos Veleros del Mediterrane
( José Huertas Morión )
( José Huertas Morión )
En los tiempos en que tratamos, quitando los veleros de gran porte que iban a América o Extremo Oriente, los cuales el sueldo era por meses ganado 24 duros por mes, el resto de la navegación velera se iba a la parte por decirlo mejor, ganancias o pérdidas. Esto tenía sus usos y costumbres que se prestaban al abuso incluso al robo sobre los beneficios que pudiera tocar a los tripulantes.
Un barco, en puerto y arranchado y con la bodega vacía y en condiciones de admitir carga, la buscaban por mediación de su consignatario, y una vez encontrado un flete, empezaba la carga de la mercancía. El flete podía ser bordo a bordo, o borda a borda, o muelle a muelle, lo cual significaba que el flete se pagaba con la mercancía puesta a bordo, o colocada en el muelle. En el primer caso el buque, y su tripulación, nada tenía que ver con la estiba de la mercancía; ésta la tenían que poner o sacar personal de tierra, ajeno al barco.
Aquí es donde se engañaba a la tripulación, haciéndoles hacer un trabajo que previamente tenían que contratar en tierra; repartiéndose en beneficio el consignatario y el mando del buque. Como los marineros eran analfabetos, el engaño era más que posible y las liquidaciones eran mermadas. Si el viaje era afortunado y con vientos favorables las posibilidades de una buena liquidación aumentaban; pero también disminuían con los contratiempos.
En
Barcelona, el muelle de España y de la Muralla, eran muelles de atraque de los
veleros, y había tantos,
que a veces se colocaban en tres y cuatro andanas costado contra costado, y se armaba un lío entre tantas vergas cruzadas unas contra otras.Tantos eran los barcos que se encontraban para cargar en turno para carga y descarga que se desenvergaba el aparejo y las velas y se guardaban en el pañol, porque la estancia podía durar 20 días o un mes.
que a veces se colocaban en tres y cuatro andanas costado contra costado, y se armaba un lío entre tantas vergas cruzadas unas contra otras.Tantos eran los barcos que se encontraban para cargar en turno para carga y descarga que se desenvergaba el aparejo y las velas y se guardaban en el pañol, porque la estancia podía durar 20 días o un mes.
NAUFRAGIO LLANISSHEN
NAUFRAGIO DEL LLANISSHEN:
Extraido de “Aigua de Mar”
Josep Pla. ( Jaume Matamala )
Josep Pla. ( Jaume Matamala )
Este barco de vapor de 9.000 toneladas
construido en Glasgow zarpó de Marsella cargado en Agosto de 1.917; con la intención de pasar por
el estrecho de Gibraltar en un momento difícil por la actividad submarina de la
primera Guerra Mundial.
El Barco era magnífico, nuevo de la más
sólida construcción y calidad.
Encontrándose en el Golfo de León un
submarino lo torpedeó; atravesándolo de lado a lado limpiamente pero
destrozando las partes vitales de la sala de máquinas dejándolo sin propulsión.
Ante tal desastre la tripulación abandonó el
barco por completo tomando tierra con las lachas en Francia.
A la deriva y sin ánima alguna en sus
entrañas el Llanisshen en un silencio dramático y con la mar en calma fue
deambulando hasta ser visto por el vapor “Colón”, una vieja y diminuta
embarcación que se dedicaba al contrabando de la época. El capitán decidió
pasar un cabo y remolcarlo; pero se rompió la amarra sucesivas veces por lo
que al final el Colón lo dejó a sus suerte.
Algunas personas de Cadaqués vieron
aparecer en su costa aquél barco extraño dominado por las olas con rumbo
irregular, por lo que pronto iniciaron labores de rescate que siempre tenían
compensaciones económicas. Comprobaron que no tenía tripulantes y no
pudiendo hacer nada para salvarlo, dado el pequeño tamaño de sus embarcaciones, lo dejaron estrellar su costado contra sus costas.
Muchos fueron los intentos de reflotamiento
con buzos griegos y italianos, pero el barco descansó en el fondo marino del
que se sacaron trozos de chatarra y enseres.
SINGLADURAS DEL GALATEA (Jaume Matamala )
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| Con el nombre de Glenlee |
En el 1.896 tomó aguas en Glasgow nuestro Galatea, con su inicial nombre "Glenlee", dedicado en sus bodegas al transporte de grano.
En 1.919 hizo el último viaje como barco inglés, efectuando 5.000 días de mar y 4 viajes de circunvalación, atravesando el cabo de Hornos 16 veces, haciendo un total de 15 Viajes con el nombre inicial y como" Islamount", nombre que fue rebautizado por el segundo comprador.
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| Como Islamount |
En 1.919 Fue vendido a Italia, donde se le puso el nombre de "Clarastella"; en esta época se le pusieron los primeros motores " Ansaldo", de 450 Caballos cada uno. Corta fue su aventura Italiana y no se conoce demasiado de sus navegaciones.
En 1.922 Se precisaba un sustituto del " Nautilus" Buque-Escuela de aquellos momentos y la Marina Española se decantó por el Clarastella comprado por 650.000 pesetas al que le dieron el difinitivo nombre de "Galatea".
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| En sus primeros Años ya como GALATEA. 1.928 |
Tras su transformación como Buque-Escuela, no hay que olvidar que fue construido con sus bodegas para el transporte de trigo, y para una tripulación escasa; por tanto el trabajo de habilitarlo como Buque Escuela tuvo que ser laborioso. Se le colocaron dos nuevos motores "Atlas-Polar" de 800 Caballos y dos grupos electrógenos de corriente continua.
Es en 1.946, Cuando inicia su actividad como crucero de instrucción para la marinería y suboficiales ya no cesaría de cursar los mares hasta 1.959 en que reposaría en los muelles de Ferrol dando formación como pontón-escuela. En 1.980 tuvo que desalojarse por su mal estado.
Singladuras del Galatea:
1.927: Fondeó en Sevilla, Tanger, Alicante, Palma de Mallorca, Barcelona, Valencia, Alicante, Motril, Ceuta, Marín, Coruña,Ferrol.
1.928: Fondeó en Sevilla, Algeciras, Malaga,
Palma de Mallorca, Barcelona, Valencia, Cartagena, Ceuta, Marín. Ferrol.
1.929: Fondeó Las Palmas, Santa Cruz de Tenerife. Lanzarote, Gomera,Hierro, Sevilla,
Algeciras, Malaga, Melilla, Palma de Mallorca, Mahón, Barcelona, Valencia, Cartagena , Ceuta, Marín, Vigo, Ferrol.
1.930-1.935: Efectuó 5 Cruceros y tocó el primer puerto extranjero en, Trieste.
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| Galatea Trieste- 1935 |
La Guerra Civil
1.936: Estando en Santa Cruz de la Palma, les sorprendió el Alzamiento Nacional y logró regresar a Ferrol con sus 301 hombres y sus 49 aspirantes de Marina, después de burlar el bloqueo y persecución republicana, el día 28 de Julio.
1.940: Se realizaron cortos viajes por el Cantábrico con muy poca dotación.
1.943: Fondeó en Tenerife y a Sudamerica junto al Juan Sebastián Elcano.
Durante la Segunda Guerra Mundial, navega solo por la Península y algunos puertos Portugueses.
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| Con banderas en su casco como Pais Neutral |
1.944: Fondeó en Vigo, Funchal, Leixoes, Marín, Ferrol . En este viaje sufrió un fuerte temporal a la altura de cabo Villano que hizo peligrar la vida del buque y su tripulación.
En este Año muere un juanetro en su caída del palo mayor.
1.945: Fondeó en, Las Palmas y Funchal, Puerto Santo, Tenerife, Punta Delgada, Ferrol.
1.946: Fondéo en Lexoes, La Palma, Puerto Santo, Tenerife, Punta Delgada, Las Palmas, cabo Verde, Funchal, Ferrol. En este periodo tuvo que afrontar un violento temporal que afectó a la arboladura y la sala de máquinas.
1.947: Fondeó en la Coruña, Santa Cruz de la Palma, Funchal, Cádiz, Las Palmas, Tenerife, Ferrol.
1.948: Fondeó en Las Palmas, Santa Cruz, Tenerife, Funchal, Sevilla, Huelva. Ferrol.
1.949: Fondeó en Las Palmas, Tenerife, Oporto, Ferrol.
1.950: Fondeó en Las Palmas Tenerife, Ferrol.
Se le cambiaron los motores en este año.
1.951: Fondeó en La Palma, Cádiz, Tenerife,
Santa cruz de la Palma, Villa Cisneros, Alcudia, Pollensa, Barcelona,Ceuta, Santander, Ferrol.
1.952: Fondeó Funchal, Las Palmas,Cabo Verde, Tenerife, Leixoes, Lisboa, Punta Delgada, P. Praia, Ferrol.
1.953: Fondéo en Funchal, La Güera, Cabo Verde, Tenerife, Oporto, Santander, Hamburgo, Cádiz, Cabo Verde, Puerto Rico, New York, Ferrol.
( En este crucero sufrío un fuerte temporal volviendo de New York que hizo temer por la vida de sus tripulantes ).
1.954: Fondeó en Dublin, Santa Cruz, Huelva, Funchal, Cabo Verde, Pernambuco, Punta Delgada, Valencia, Cádiz. Ferrol.
1.955: Fondeó en Bremen, Las Palmas, Tenerife, Cabo Verde, Funchal, San Juan de Puerto Rico, Punta Delgada, Ferrol.
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| Galatea en Bremen |
1.956: Fondeó en Tenerife, Puerto Rico, Punta Delgada, Ferrol. ( Partició en la busqueda de supervivientes del Pamir, Buque Escuela Alemán, sin encontrar a ningún superviviente).
1.957: Fondeó en Tenerife, Santa Isabel, Las Palmas, Mallorca, Dakar, Funchal, Ferrol.
1.958: Fondeó en Las Palmas, La Martinica, Punta delgada, Bilbao, Tenerife Pernambuco, Lisboa, Ferrol.
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| Viaje a Brasil 1.958 |
1.959: Fondeó en Tenerife, Santa Marta, Savannah, Liverpool, Las Palmas, Bahia, Dakar, Punta Delgada, Ferrol.
El 15 de Diciembre finalizó su vida activa, quedando como pontón Escuela de Maniobra y habiendo realizado unas 4.000 Singladuras y adiestrado aproximadamente a unos 20.000 marinos en su cubierta en su dilatada vida.
En 1.992: Fue adjudicado en pública subasta a los ingleses por el vergonzante precio de 8 millones de pesetas; así pagó España los servicios del Velero que paseo el Pabellón Nacional por todos los mares.
Un 1 de Junio del 1.993, partío remolcado a su Escocia natal, donde fue transformado en su forma inicial de Glenlee con sus bodegas de granero quedando practicamente su arboladura y casco de aquel Galatea que tanto amamos.
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| Se nos marchó aquel velero Aquella fragata blanca Se marchó de nuestro mares Como un montón de chatarra Como el anciano que estorba Porque las fuerzas le faltan. ( Pablo Delgado Guerra ) |
CAPEANDO TEMPORALES CON EL GALATEA
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| Luis de la Sierra |
El viento había rolado bruscamente de oestenoroeste y ahora nos empujaba con maligna fuerza sobre los acantilados.
La recalada de un velero que carece de radar hecha con mal tiempo sobre una mortífera costa accidentada a sotavento es sin duda muy arriesgada; seguía soplando en su role por la amura de babor. Por la aleta de estribor, casi por la popa, avanzaba hacia nosotros una procesión infinita, impresionante, de grandes olas desmelenadas que pronto nos rebasaban orgullosas, y tras zandarearnos sin piedad, seguían su viaje.
Tratar de ceñir con aparejo de capa, nos hubiese llevado a las piedras, sólo cabía virar por redondo y alejarse hacia el sur, o meter el trapo a toda prisa y ganar barlovento a base de motores. El barco estaba parado en facha, las pocas velas que llevábamos daban fuertes golpetazos. Cuando sopla un vendaval deshecho, las velas se resisten diabólicamente a dejarse empañicar, primero y aferrar después; la lona es áspera y dura y el viento las tesa y hace inmanejables. La faena requirió tiempo y esfuerzo.
El Comandante del buque Capitán de fragata don Manuel Seijo, gran marino, dio órden, con el aparejo aferrado, sin peligro ya para los marineros arbolados, de avante a los dos motores diesel, que literalmente se caían de viejos, que aguantaron 60 interminables minutos de lucha contra el mar para sacarnos de aquella mortífera costa.
EL GALATEA en la Segunda Guerra Mundial
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| Luis de la Sierra |
Pero el Atlántico norte estaba aún infectado de submarinos alemanes y era surcado por convoyes aliados: sumergibles que ya habían perdido la batalla del Atlántico, y convoyes cuya supervivencia dependía nada menos que el resultado de la contienda.
Así que potentes focos iluminaban dos grandes banderas españolas pintadas sobre los blancos costados, mientras otros alumbraban la jarcia y el aparejo. Y para los combatientes de ambos bandos que, desde la torreta de algún "unterseeboote" o la carlinga de un avión, nos contemplaban durante la noche, debíamos de constituir un hermoso pero anacrónico espectáculo.
En aquellos dos viajes nos cruzamos con un par de grandes convoyes muy bien protegidos por acorazados, cruceros y portaaviones, que después del crepúsculo vespertino desaparecieron como engullidos por las sombras. Una de las noches surgió de pronto un destructor inglés, pidiendo a la voz que modificáramos el rumbo para no interferir el de su convoy.
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Cuenta un galateano José Mañan Canzobre,
que fue testigo que en algún momento al final de la contienda el Galatea fue ametrallado en la cubierta por la aviación americana de camino a las Islas de Madeira y de nada sirvió la bandera neutral desplegada siendo la sorpresa de la tripulación mayúscula ante tal acontecimiento.
LA GRAN TORMENTA

Una de las cosas, a los que no hemos navegado en el Galatea, mas nos impresiona, es escuchar o leer:" La Gran Tormenta".
Ruta: New York a Ferrol, 1.953

El día 24 de Diciembre, aún no habíamos hecho la digestión de la cena, cuando empezó a levantarse un temporal, que hizo saltar de la cama al Comandante, el cual subió al Puente , como de costumbre en esos casos, y en menos de 10 minutos todo el personal de maniobra se encontraba en cubierta. El Comandante, dio orden que se cargaran y se aferraran: Juanetes, Velachos y Gavias; dejando sólo los Foques, la vela mayor del Trinquete, la Mayor y la Cangreja, todo esto a media noche y en plena oscuridad. Los cabos de dotación en estos casos lo pasábamos muy mal; no solamente hacíamos el trabajo mas peligroso, sino porque teníamos que tener mucho cuidado con los nuevos que tenían pánico, incluso los Cabos primera de escuela que, al no estar acostumbrados a subir con mal tiempo, también tenía pánico, y una caída al agua hubiese sido fatal.
Con ese mal tiempo, sólo llegamos a la puerta del infierno; todavía no habíamos entrado en él.
Al día siguiente, se pudo aguantar el aparejo que estaba desplegado, pero a medida que nos aproximábamos a las islas Azores, el mal tiempo se reforzaba, y el Comandante, por seguridad, mandó aferrar las velas Mayores, dejando sólo el aparejo de copa: La Trinquetilla, el Estai de Gabia y unos de los foques. Una vez que se cargaron los Juanetes, Gabias y Velachos, todos los Cabos de dotación que teníamos la maniobra en los palos, nos hicieron subir para reforzar el amarre de todas las velas que ya estaban aferradas.
Os puedo decir que lo pasamos muy mal. Los 48 metros de altura, que tenían los palos, designaban con las puntas del extremo del Mastelerillo la forma de un 8 gigante. Con sólo una mano para pasar el cabo, alrededor de la verga y la vela sirviéndose al mismo tiempo de los dientes, con unos silbidos muy musicales del viento, producidos por los cables y todos los cabos del barco, que eren muchos. Los crujidos parecían lamentaciones. No se sabía quién era el que jugaba: el barco, con las enormes olas, o las olas con el barco. Aquel día pude darme cuenta, de que un velero como el Galatea, no es mas que un objeto: es algo que vive, que se ríe, que se queja como si pidiera auxilio, que se pelea con una tras otra montaña de agua de agua, como si diera a entender " lo que llevo en mi seno es mío y no me lo arrebata nadie".
Esperando que el temporal calmara, seguimos nuestra ruta, poco a poco, pero el tiempo, a medida que nos aproximábamos a las Azores, era cada vez peor.
El Comandante, se pasaba todo el tiempo el el Puente. La caña se pasó al Puente, al ser asistida, la caña de popa era una rueda de timón que necesitaba a dos hombres mas un Cabo en la bitácora, donde va el compás, y al ser peligroso se pasó al Puente. Yo pasaba mucho tiempo reforzando las amarras de los botes; todos calados hasta los huesos, sin poder cambiar de ropa por tenerla toda mojada. Los coys, ni siquiera se descolgaban para poder descansar un poco cuando tenias un momento. Había vómitos por todas partes, lo que hacía que los que dormían en el suelo lo pasasen mal.
A medida que nos acercábamos a las Azores, el temporal iba cada vez a peor, y en Noche Vieja, se reforzaron los vientos, con una fuerza inimaginable y a la mañana del día de Año Nuevo, todo era desolación. Todos los esfuerzos para reforzar los amarres de las velas habían sido en vano; sólo se veían algunos desgarres de las velas. El resto del Velamen había desaparecido, quedando solo la Trinquetilla y el Estai de Gabia; pero lo peor de todo fue que también se llevó las antenas de radio; dejando al barco sin contacto con tierra, durante tres días, lo que dio mucha preocupación a la Armada, que casi nos daba como desaparecidos.
Una vez pudimos colocar las antenas, pudimos darnos cuenta del desastre que había provocado el temporal; tanto en las Azores como en el mar.
El temporal había aflojado un poco, pero no nos dejó hasta el día de Reyes. El Comandante hizo poner en marcha los motores,impresionaba mucho oír las hélices girar en el vacío, cuando la popa se levantaba. Y así seguimos nuestra ruta hasta llegar a Ferrol el día 15 de Enero de 1.954, donde nos esperaban las autoridades de la Armada y las familias de los Ferrolanos."
Otra situación, no menos peligrosa se produjo en una navegación de Tenerife a Oporto. Una vez salidos del puerto, como de costumbre se largó todo el aparejo; al navegar contra el viento y con una pequeña brisa, había que ceñir o navegar a 7 cuartas. Una vez acabada la maniobra, las dos brigadas libres, bajamos a cenar a los sollados. Apenas habíamos comido, cuando empezó un escoramiento del barco mu agudo; todo la que había en las mesas fue al suelo; aquí no hizo falta tocar zafarrancho, todos los de maniobra subimos como un rayo a cubierta, y pudimos observar que hasta el cura estaba agarrado a una braza. Todos sabíamos lo que teníamos que hacer; largar Escotas, Brioles, y Cargaderas.
Lo principal era poner el barco en "Pana", inmovilizarlo con sus propias velas. Fue la rapidez de la maniobra lo que nos salvó; en 15 minutos mas y el barco se hubiese hundido.
Se dio un fenómeno muy raro en esas latitudes; poco tiempo después de haber largado el aparejo, cambió el viento de través con mucha fuerza y no pudimos resistir la presión del velamen.
MOTORES del GALATEA ( Rafael Paris González )

Destacar, que el barco salió de los astilleros de construcción, en el 1.896 sin ningún tipo de propulsión mecánica, haciendo uso únicamente de su velamen para mover sus 2.757 toneladas de desplazamiento.
A principio de Julio de 1.920, siendo de propiedad italiana, se le instalaron dos motores principales de combustión diésel de dos tiempos y cuatro cilindros cada uno, con una potencia de 450 H.P. fabricados por la casa" ANSALDO SAN GIORGIO" de Torino y probados en la mar el 28 de Abril de 1921, los cuales le conferían al barco una velocidad máxima de 6 nudos a 180 revoluciones; con hélices tripala.
Se desmontaron las vergas del mesana excepto la verga seca, con lo que su aparejo original de fragata, fue adaptándose al , finalmente difinitivo bric-barca, y se le dotó de dotación eléctrica de la que carecía; además se colocaron dos pequeñas chimeneas, a modo de palos de maniobra.
En Octubre de 1.950, ya como Buque Escuela Español, la empresa nacional BAZAN, le instala dos nuevos motores diésel, de dos tiempos y cuatro cilindros reversibles fabricados por la casa " AKTIEBOLAGET ATLAS " de Estocolmo. El estribor del tipo diésel polar, modelo M54M número 86193 y de babor idéntico modelo número 86192. Las características de este motor eran:
Potencia máx. 689 H.P a 260 r.p.m.
Diámetro cilindros 340 mm
Carrera del Pistón 570 mm
Presión Compresión 32Kgm x cm2
Presión máx, combustión 60 ""
Presión inyeccición . combustión 65 ""
Peso total motor 4.500 Kgs.
Peso por H.P 50,73 Kgs.
Consumo dos motores vel. máx. 174 Ltrs. x hora
Ambos motores son probados el 23-Octubre de 1.950 en la Ría de Ares, dando unas velocidades de 9,14 nudos a 230 r.p. m. y 10,5 nudos a 260 r.p.m, y una velocidad económica de 4,5 nudos.
La cámara de motores se hallaba a popa del manparo sobre el que finalizaba el pasillo de motores auxiliares y dinamos, al que se accede por una pequeña puerta y sube desde la cubierta hasta la lumbrera del Spaderk de popa, teniendo también acceso desde la cubierta alta por 3 puertas estancas.
DERROTA DE LA HABANA A FERROL

Por: Jaume Matamala
LEYENDAS DEL VELERO
Publicado por: Jaume Matamala Blanch

Explicaban que en una
coincidencia de un velero Inglés con otro Español , en un puerto en Sudamérica, el capitán Inglés invitó a los oficiales y marineros del barco Español a presenciaran en la cubierta de su buque lo adiestrada que estaba su tripulación, y la habilidad que tenían en moverse por la arboladura de sus cuatro palos; a lo que un marinero inglés subió con la destreza de un gato a lo alto del palo mayor y colocándose boca abajo y las manos libres se quedó varios minutos en aquel arriesgado equilibrio; posteriormente se desplazó de un palo a otro caminando en el aire a través de una cuerda, siendo un verdadero gato de mar.
Esta situación puso en un aprieto al
Capitán Español que designó a un marinero para emularala hazaña inglesa. Al día siguiente, todo el grueso de la tripulación Inglesa pasaron al velero Español a presenciar el evento. Empezó a subir el marinero lentamente por los flechastes con el nerviosísimo de quien se sabe observado, decidido a superar la cabriola del inglés en lo alto del palo, pero sin tener la más mínima convicción . Se posó en la punta del mástil y con la cabeza abajo, como queriendo prolongar la longitud del palo, puso sus manos en cruz perdiendo el equilibrio, a lo que en su rápida caída se asió a un cabo, topo con la verga, dando una vuelta en redondo con su vientre, llegándole milagrosamente una cuerda que le plantó erguido de pies en cubierta sano y salvo como si aquello fuera una rutina diaria.
Entonces, el capitán español dirigiéndose
al inglés, le indicó, que en otras ocasiones, lo había hecho mejor.
al inglés, le indicó, que en otras ocasiones, lo había hecho mejor.
LOS PALOS DEL GALATEA En FUNERALA

Por: Fernando Laguna Ballesteror
En el año 1.969, pusimos las vergas del Galatea a la funerala; según imagen inferior que se ve en esa posición. Yo, no puedo olvidarlo , ya que me encontraba arrestado en esa Semana Santa, junto a otros tres compañeros alumnos por habernos saltado las ordenanzas de la milicia.
Tampoco se me olvida, a pesar de los años, el sujeto que nos emplumó, se trataba de un sargento primero contramaestre demasiado eficaz en su celo de trabajo, aunque por fortuna no todos eran iguales.
DESCRIPCION DEL GALATEA
-aa.jpg)
Narración muy completa
de Miguel Gómez Ruiz
La
toldilla:
Voy
a intentar describir la toldilla, empezando por la popa, donde habían dos
bidones de grandes dimensiones, llenos de gasolina y pintados de blanco, con
unos resortes para lanzarlos al agua en caso de incendio, continuando hacia proa se encontraba la famosa
caña, muy cerca de ella estaba la bitácora y la giroscópica, más o menos en el
centro estaba la caseta o departamento de derrota, era una especie de caseta de
madera muy bonita y muy bien cuidada, como todo el Galatea en lo que se refiere
a cubierta y todo tipo de objetos que componían la jarcia.
Estaban las guindolas una en cada banda, junto a ellas se encontraban los botes salvavidas pendiendo de sus pescantes, cuando estaba navegando, también había por varios lugares y en la barandilla los salvavidas ligeros, más a proa se hallaban los cañones igual que en el castillo, la escala de subida al puente de navegación y las chimeneas.
Si no me olvido de nada así era la toldilla, esto era la zona vip que estaba restringida para la marinería, solo se podía acceder para hacer guardia o para la limpieza.
La cubierta principal:
Estaban las guindolas una en cada banda, junto a ellas se encontraban los botes salvavidas pendiendo de sus pescantes, cuando estaba navegando, también había por varios lugares y en la barandilla los salvavidas ligeros, más a proa se hallaban los cañones igual que en el castillo, la escala de subida al puente de navegación y las chimeneas.
Si no me olvido de nada así era la toldilla, esto era la zona vip que estaba restringida para la marinería, solo se podía acceder para hacer guardia o para la limpieza.
La cubierta principal:
La
cubierta principal y bajo el castillo.
Nos encontramos a proa del todo, donde existían y existirán los escobenes o sea orificios practicados en el casco para el paso de las cadenas de las anclas, cada uno en una banda un poco más a popa y en crujía estaba la máquina de levar anclas, si seguimos por estribor hacia popa nos encontramos con las letrinas de marinería, seguido de los lavabos de suboficiales. Por la banda de babor y en el mismo orden estaban los lavabos y duchas de marinería, era un habitáculo donde se encontraban los lavabos y en el techo las alcachofas de duchas , por supuesto que todo esto era colectivo, con lo que no se podía abrir el agua de las duchas mientras hubiera alguien usando los lavabos. A continuación se encontraba la carpintería y siguiendo para popa otro lavabo de suboficiales.
En la parte central o crujía se hallaba, los mamparos de la caja de escotillas y otros servicios, que estaban de la siguiente situación: a estribor y siempre de proa a popa la puerta de bajada a la enfermería, seguida de la puerta de la escotilla del sollado de proa. Por babor, primero la puerta del calabozo seguida igual que a estribor con la puerta de la escotilla de bajada al sollado de cabos primeros aspirantes, cartería y sollado de proa. Si no recuerdo mal estas puertas que he comentado no eran estancas.
En el techo de este recinto se estibaban los chalecos salvavidas, eran de aquellos muy antiguos de cartucheras de corcho, y estaban todos muy pasados tanto la lona que los envolvía, como las cintas que estaban tan quemadas que se deshacían con solo querer hacer el nudo que era necesario, la suerte fue que nunca nos hicieron falta, pues en caso de tener que abandonar el buque no se hubiera salvado ni las ratas.
Esta parte del buque no era muy frecuentada, no era muy agradable ya que las letrinas no tenían puertas, la máquina de levar estaba llena de grasa, por los escobenes al romper las olas contra las amuras siempre entraba agua, en fin que no disponía de mucha comodidad.
Nos encontramos a proa del todo, donde existían y existirán los escobenes o sea orificios practicados en el casco para el paso de las cadenas de las anclas, cada uno en una banda un poco más a popa y en crujía estaba la máquina de levar anclas, si seguimos por estribor hacia popa nos encontramos con las letrinas de marinería, seguido de los lavabos de suboficiales. Por la banda de babor y en el mismo orden estaban los lavabos y duchas de marinería, era un habitáculo donde se encontraban los lavabos y en el techo las alcachofas de duchas , por supuesto que todo esto era colectivo, con lo que no se podía abrir el agua de las duchas mientras hubiera alguien usando los lavabos. A continuación se encontraba la carpintería y siguiendo para popa otro lavabo de suboficiales.
En la parte central o crujía se hallaba, los mamparos de la caja de escotillas y otros servicios, que estaban de la siguiente situación: a estribor y siempre de proa a popa la puerta de bajada a la enfermería, seguida de la puerta de la escotilla del sollado de proa. Por babor, primero la puerta del calabozo seguida igual que a estribor con la puerta de la escotilla de bajada al sollado de cabos primeros aspirantes, cartería y sollado de proa. Si no recuerdo mal estas puertas que he comentado no eran estancas.
En el techo de este recinto se estibaban los chalecos salvavidas, eran de aquellos muy antiguos de cartucheras de corcho, y estaban todos muy pasados tanto la lona que los envolvía, como las cintas que estaban tan quemadas que se deshacían con solo querer hacer el nudo que era necesario, la suerte fue que nunca nos hicieron falta, pues en caso de tener que abandonar el buque no se hubiera salvado ni las ratas.
Esta parte del buque no era muy frecuentada, no era muy agradable ya que las letrinas no tenían puertas, la máquina de levar estaba llena de grasa, por los escobenes al romper las olas contra las amuras siempre entraba agua, en fin que no disponía de mucha comodidad.
El Alcazar y el Espardel
Empezaremos por el Alcázar, esta zona que es la continuación de la toldilla hacia proa, contaba con el puente de mando que se elevaba sobre dicho lugar a una altura yo creo que sería algo así como metro y medio, por lo que se accedía por una escala muy pendiente. El puente era un pasillo transversal de babor a estribor, tipo balcón al aire libre solo tenía como techo un toldo, que en las tempestades a veces desaparecía.
Sobre la cubierta del Alcázar estaban depositados los botes, excepto los salvavidas que como ya comentamos estaban pendientes de los pescantes, y siempre preparados para ser arriados en caso de necesidad, por lo que creo que estibados habían cinco, tres en la parte de proa y dos bajo el puente, también estaban dos plumas que tenían como objeto izar y arriar dichos botes, sobre todo en puerto, esta zona con estos botes estaba totalmente ocupada, solo se accedía para hacer limpieza y mantenimiento.
El Espardel es la parte superior de la panadería, cocinas, lavandería, Detall, habitáculo del motor auxiliar, pañol de banderas y escotilla del sollado de popa, sobre esta cubierta estaban las balsas salvavidas, que estaban apiladas por pares, creo recordar que en total era doce, luego en cada jarcia había una, y en la parte de popa sobre la escotilla se encontraba la patatera, a esta especie de pequeña cubierta se accedía por unas escalas totalmente verticales, no estaba adecuada para permanecer en ella, aunque también había algunos que la usaban, para dormir en las noches cuando el calor era insoportable, y en el Castillo no cabíamos todos.
La parte
central:
Seguimos
con la parte central donde se encontraba la estructura sobre cubierta, en
primera posición cuando yo embarque en este buque, estaba la barbería, pero
sufrió una modelación y en ese habitáculo instalaron un motor auxiliar para
reforzar la corriente eléctrica, sobre todo para que las cámaras frigoríficas
fuesen más capaces de conservar los alimentos.
Siguiendo hacia popa estaba la cocina del Comandante y segundo pero también
hacia de mayordomo o cantina, a continuación estaba la cocina de oficiales, lo
que no recuerdo es si los suboficiales tenían cocina propia o la hacían en la
de oficiales.
Un poco más a popa estaba la puerta de acceso a las cámaras frigoríficas, seguido también de la puerta del pañol de banderas y a continuación la entrada a la lavandería que se comunicaba con la banda de babor.
Le seguía un estrechamiento de esa estructura y en ese ángulo se encontraba la famosa baca, o fuente para beber agua dulce, en esa parte más estrecha se encontraba la puerta estanca de la escotilla para acceder al sollado de popa.
Aquí se acaba la estructura central, le sigue en crujía la lumbrera del sollado de popa y al desplazarnos más a popa, nos encontramos con otra estructura bajo el Alcázar, que en su parte de proa se halla la lumbrera de la cámara de oficiales, en el mamparo de proa había una rueda de timón, creo que era de recambio y del techo prendía la campana que por las noches marcaba las horas y las medias.
Si seguimos hacia popa nos encontramos con la puerta estanca que daba acceso a la cámara de oficiales, a continuación se encontraba otra puerta de un pequeño compartimento que en puerto hacia de oficina telefónica, ya en esa estructura a estribor no había nada más.
Entrañas del Galatea:
Un poco más a popa estaba la puerta de acceso a las cámaras frigoríficas, seguido también de la puerta del pañol de banderas y a continuación la entrada a la lavandería que se comunicaba con la banda de babor.
Le seguía un estrechamiento de esa estructura y en ese ángulo se encontraba la famosa baca, o fuente para beber agua dulce, en esa parte más estrecha se encontraba la puerta estanca de la escotilla para acceder al sollado de popa.
Aquí se acaba la estructura central, le sigue en crujía la lumbrera del sollado de popa y al desplazarnos más a popa, nos encontramos con otra estructura bajo el Alcázar, que en su parte de proa se halla la lumbrera de la cámara de oficiales, en el mamparo de proa había una rueda de timón, creo que era de recambio y del techo prendía la campana que por las noches marcaba las horas y las medias.
Si seguimos hacia popa nos encontramos con la puerta estanca que daba acceso a la cámara de oficiales, a continuación se encontraba otra puerta de un pequeño compartimento que en puerto hacia de oficina telefónica, ya en esa estructura a estribor no había nada más.
Entrañas del Galatea:
Voy a intentar entrar en las entrañas
de nuestro Galatea, pienso hacerlo de proa hacia popa y de momento por la
segunda cubierta ó cubierta inferior, para ello empezaremos por la caja de
cadenas, que se encuentra entre la roda y el mamparo de colisión, su nombre
marinero no lo recuerdo.
Seguimos y encontramos la enfermería, que si no recuerdo mal a la bajada por la escala y frente a ella estaba el consultorio de los médicos, y en el mismo habitáculo hacia proa estaban las literas para los ingresados.
Seguimos más a popa y se hallaba el descansillo de la escala de la escotilla de proa, donde en un pequeño rincón estaba la cartería y por la parte de babor se encontraba la entrada al sollado de cabos primeros aspirantes a Contramaestres. Siguiendo esa puerta ya estaba dicho sollado que en su parte de popa lo separaba del resto un mamparo estanco.
Para acceder al resto de esa cubierta había que salir a la cubierta principal, introducirse por la escotilla de popa, excepto la cámara frigorífica y el pañol del guardabanderas que tenían acceso directo desde la cubierta principal, en el descansillo de esta escotilla a estribor había una puerta que comunicaba, con un pasillo y hacia popa donde se hallaba la capilla y varios camarotes de Oficiales.
En su parte de babor también existía otra puerta, que hacia proa esembocaba en la cámara de Suboficiales y Maestranza con las camaretas de los mismos, su distribución no la puedo detallar ya que este espacio no lo frecuenté. Hacia popa se hallaba la estación de radio y más a popa se encontraba la oficina de la escuela ó de estudios.
Ahora nos encontramos con la cámara de Oficiales, que tenía acceso por el pasillo ya descrito a estribor por donde estaba la mencionada capilla, y por la cubierta principal, bajo el Alcázar y a estribor, existía una escala. Esta cámara estaba distribuida de la siguiente forma: en la parte central estaba el comedor y a su alrededor estaban los camarotes, que siempre tenían las puertas abiertas ya que no disponían de portillos, era más o menos parecido a un patio andaluz.
A popa de esta cámara estaba la repostería y aún más a popa los aseos también de Oficiales, y si no me he olvidado algo aquí se acaba dicha cubierta, ya que lo que sigue es la sala de maquinas, y esa zona la desconozco totalmente pues nunca la visité.
Seguimos y encontramos la enfermería, que si no recuerdo mal a la bajada por la escala y frente a ella estaba el consultorio de los médicos, y en el mismo habitáculo hacia proa estaban las literas para los ingresados.
Seguimos más a popa y se hallaba el descansillo de la escala de la escotilla de proa, donde en un pequeño rincón estaba la cartería y por la parte de babor se encontraba la entrada al sollado de cabos primeros aspirantes a Contramaestres. Siguiendo esa puerta ya estaba dicho sollado que en su parte de popa lo separaba del resto un mamparo estanco.
Para acceder al resto de esa cubierta había que salir a la cubierta principal, introducirse por la escotilla de popa, excepto la cámara frigorífica y el pañol del guardabanderas que tenían acceso directo desde la cubierta principal, en el descansillo de esta escotilla a estribor había una puerta que comunicaba, con un pasillo y hacia popa donde se hallaba la capilla y varios camarotes de Oficiales.
En su parte de babor también existía otra puerta, que hacia proa esembocaba en la cámara de Suboficiales y Maestranza con las camaretas de los mismos, su distribución no la puedo detallar ya que este espacio no lo frecuenté. Hacia popa se hallaba la estación de radio y más a popa se encontraba la oficina de la escuela ó de estudios.
Ahora nos encontramos con la cámara de Oficiales, que tenía acceso por el pasillo ya descrito a estribor por donde estaba la mencionada capilla, y por la cubierta principal, bajo el Alcázar y a estribor, existía una escala. Esta cámara estaba distribuida de la siguiente forma: en la parte central estaba el comedor y a su alrededor estaban los camarotes, que siempre tenían las puertas abiertas ya que no disponían de portillos, era más o menos parecido a un patio andaluz.
A popa de esta cámara estaba la repostería y aún más a popa los aseos también de Oficiales, y si no me he olvidado algo aquí se acaba dicha cubierta, ya que lo que sigue es la sala de maquinas, y esa zona la desconozco totalmente pues nunca la visité.
EL NAUTILUS
EL NAUTILUS:
Comentario Juan Pérez Villares
Comentario Juan Pérez Villares
Cuando el gobierno compró una partida de material para la Marina a Inglaterra ,comisionó a Fernando Villamil, para que revisara la mercancía y traerla a España.
Después de tantear precios del transporte, se fijó en un viejo velero en venta y vio que comprándolo le salia mas económico que fletar a un buque; así que decidió comprarlo y una vez aquí se arregló para convertirlo en Buque-Escuela de Guardiamarinas; embarcando como comandante dio luego un viaje de circunvalación con alumnos guardiamarinas.
Sobre ese viaje ha escrito un gran libro, que yo leí, en el cual relata muy minuciosamente y provisto de fotos de todos los puertos visitados y con gráficos de cada singladura, señalando la posición del buque en cada día, dirección y fuerza del viento, lo que lo hace una pieza de museo, mas o menos el itinerario fue: Ferrol, Canarias, Rio, Montevideo,Buenos Aires, Chile, Australia, Nueva Zelanda, Nueva York, Inglaterra y rindió viaje en San Sebastián donde fue recibido por la reina Isabel II que al visitar el buque y entrar en un sollado le preguntó cuantas personas dormían allí a lo que Villamil le contestó que allí dormían 20 guardiamarinas, como es posible, le dijo la reina, que en un espacio tan reducido duerman 20 personas, a lo que Villamil le contestó: Señora yo no he dicho 20 personas, sino 20 guardiamarinas.
" Viaje de circunnavegación de la Corbeta Nautilus "
Después de tantear precios del transporte, se fijó en un viejo velero en venta y vio que comprándolo le salia mas económico que fletar a un buque; así que decidió comprarlo y una vez aquí se arregló para convertirlo en Buque-Escuela de Guardiamarinas; embarcando como comandante dio luego un viaje de circunvalación con alumnos guardiamarinas.
Sobre ese viaje ha escrito un gran libro, que yo leí, en el cual relata muy minuciosamente y provisto de fotos de todos los puertos visitados y con gráficos de cada singladura, señalando la posición del buque en cada día, dirección y fuerza del viento, lo que lo hace una pieza de museo, mas o menos el itinerario fue: Ferrol, Canarias, Rio, Montevideo,Buenos Aires, Chile, Australia, Nueva Zelanda, Nueva York, Inglaterra y rindió viaje en San Sebastián donde fue recibido por la reina Isabel II que al visitar el buque y entrar en un sollado le preguntó cuantas personas dormían allí a lo que Villamil le contestó que allí dormían 20 guardiamarinas, como es posible, le dijo la reina, que en un espacio tan reducido duerman 20 personas, a lo que Villamil le contestó: Señora yo no he dicho 20 personas, sino 20 guardiamarinas.
" Viaje de circunnavegación de la Corbeta Nautilus "
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